La lucha interna que acabó con el proyecto del PK-35

El PK-35 posee una curiosa historia pues su creación se sitúa en una ciudad que actualmente no pertenece a Finlandia, sino a Rusia: Viborg (Viipuri en finés). El club se fundó inicial como ViPK (Viipurin PalloKerho) y jugó allí hasta 1939, momento en el que se inició la Guerra de Invierno y Viborg dejó de pertenecer a Finlandia. Una vez acabada la II Guerra Mundial, la dirigencia del club, que se había marchado a Helsinki, decidió seguir allí con la actividad del equipo y le cambió el nombre por el de PK-35. Si hace 77 años una guerra modificó toda la identidad, en 2016 ha sido otra ‘guerra’, esta vez dentro del vestuario, la que ha provocado un cambio radical en el club.

La plantilla de PK-35 al comienzo de 2016. Foto: pk35vantaa.fi

La plantilla de PK-35 al comienzo de 2016. Foto: pk35vantaa.fi

Antes de comenzar la temporada, el proyecto del PK-35 era ilusionante. Con Shefki Kuqi en el banquillo y Pablo Couñago, que había marcado 19 tantos en 2015, como líder en el campo su pretemporada fue bastante buena y muchos equipos destacaron entonces su juego combinativo. En los de de Vantaa se podía apreciar la influencia española: a los cuatro españoles que ya estaban en 2015 (Couñago, Caloi, Míguez y Vilaboa) se les unió Fernando Liñán. Además de eso en el staff técnico estaban presentes José Riveiro y Pablo Pérez Urtaza. Pero una vez comenzó la liga, la ilusiones se tornaron en pesadillas.

Kuqi vs Couñago

A mediadops de mayo, y tras 9 partidos disputados, el PK-35 había cosechado tan solo cinco puntos. Si los resultados no eran buenos, lo que sucedió de puertas hacia dentro fue lo que hizo explotar todo el proyecto. En ese momento salió a la luz la mala relación entre los Kuqi (Shefki y su hermano, y delantero del equipo, Njazi) y los españoles. Las desavenencias provocaron una reacción en cadena: el 23 de mayo rescidieron contraron tanto Riveiro como Pérez Urtaza y un día después la prensa señalaba que los españoles habían anunciado que no volverían a jugar con el equipo de Vantaa. Poco le pareció importar a Kuqi, que en Iltalehti señaló: “Pueden hacer lo que quieran”.

Con los españoles fuera, se podía presuponer que Kuqi seguiría en Vantaa al menos hasta final del temporada pues además de ser el entrenador posee un porcentaje del club. Pero nada más lejos de la realidad. El 3 de agosto el FC Inter Turku confirmó a Shefki como su nuevo entrenador además de fichar también a Njazi. Con ese movimiento, se cerraba el culebrón de PK-35. Una muestra del “cariño” que quedó entre los Kuqi y el grupo de españoles fue el tuit de Pérez Urtaza al confirmarse la marcha de Shefki y Njazi a Turku.

La última consecuencia de esta lucha han sido las sanciones impuestas por la Veikkausliiga al PK-35 por las rescisiones de los contratos de los españoles. Al equipo de Vantaa se le restarán seis puntos y no podrá fichar hasta el 20 de agosto, siempre y cuando pague la multa de 1200 euros también impuesta por la liga. El desenlace de todo esto ha pillado ya a todos los protagonistas de esta historia en otro sitio; Los Kuqi debutado en Turku, José Riveiro se fue a HJK y los futbolistas españoles han vuelto todos a casa: Caloi y Míguez al Coruxo, Liñán al Formentera y Vilaboa y Couñago al Alondras.

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